La silla inmóvil
personas y horas
pasando
y transcurriendo.
Dinero
jerarquías.
Luz artificial
día y noche
es igual.
Apariencias
que engañan
y no.
Dejo a su disposición, aquellas palabras que viniendo del alma, han hecho nido en mi mente y al llegar la primavera han desplegado sus alas para mostrar su vuelo al mundo. Espero disfruten de esta, mi poesía, que no tiene pretenciones ni reglas, solo palabras, que juntas me hacen sentir una caravana de emociones. ¡Gracias!
martes, 26 de septiembre de 2017
viernes, 22 de septiembre de 2017
Viajar es poesía
Bienvenidos lectores, en este post voy a contarles sobre mi experiencia de viajar haciendo y compartiendo poesía, y obviamente obtener dinero de eso.
Cuando comencé mi viaje, este mi primer viaje por Latinoamérica, traía dinero conmigo, producto de haber trabajado todo el verano para conseguirlo. Pero el dinero se acaba rápidamente si no tienes una manera de hacerlo mientras estás viajando. Es entonces que decidí empezar a trabajar para conseguir algo de dinero y continuar mi viaje.
Algo que les sucede a muchos viajeros inexpertos, como en este caso a mí, es esperar a que el dinero se acabe para por fin animarse a salir a buscarlo; y la calle es la mejor opción para quienes no les interesa la burocracia, los trabajos formales y mal pagos, etc. (capitalismo), como dice un gran amigo viajero: -"La plata está en la calle".
Luego de evaluar las infinitas formas que tienen los viajeros de hacer dinero, solo me interesaban aquellas que involucraban una creación propia. En esta categoría estaban: malabares, macramé, comida, cosméticos naturales y música. Por mas que lo intenté nunca pude aprender malabares, el macramé fracasó antes de intentarlo, y no contaba con las herramientas necesarias para hacer música en la calle.
Ya en Chile comencé a vender "Queques", lo que en Uruguay llamamos tortas dulces o magdalenas, sí ambas. Los queques u otras comidas o dulces son un buen negocio para quienes les gusta la cocina y cuentan con un espacio para la producción; pero no era mi caso, así que no estuve mucho tiempo haciéndolo.
También estuve haciendo cremas artesanales para la piel con ingredientes naturales, algo que me gusta hacer pero necesito una cocina, herramientas y tarritos para colocarlas, y no siempre contaba con ello.
Fue entonces cuando pensé sobre qué podía hacer para ganar dinero con algo que realmente me gustara; y ahí estaba, y era una gran idea con mucha incertidumbre.
Sin pensarlo demasiado, tomé los poemas que más me gustaban y armé un librillo pequeño, el cual iba a vender en la calle.
Si bien no soy escritora de profesión, la poesía es algo que me interesa mucho, así como todas las formas de expresión artística; un día comencé a escribir pequeños poemas, sin saber que seguiría haciéndolo por mucho tiempo.
Al principio no creía que a las personas les pudiera gustar lo que escribía, aunque el tiempo y los hechos, me demostraron lo contrario.
El librillo, sería un poemario, con aproximadamente 10 poemas o más, y debía tener un nombre.
Concluí que el poemario llevaría 12 poemas, en un orden estratégico, y se llamaría La vida misma.
Ya con el librillo armado, hice muchas copias y salí a ofrecerlo a la calle, pero aún faltaba algo: ¿cuánto iba a cobrar por él?
En perú la moneda es el sol peruano y se me ocurrió que podía venderlos a un precio determinado, aunque ya con los libros en mano, decidí primero ofrecerlos a voluntad para ver la recepción de las personas. Llevaba 15 libros, que en una hora mas o menos se habían acabado. Eso me dió ánimos para seguir haciéndolo. El siguiente día llevé 20, y también todos fueron vendidos, luego 30 y ahora vendo diariamente aproximadamente 40 librillos entre dos y tres horas. La voluntad de las personas de Perú ha sido mejor de lo que esperaba, por ese motivo después de to
do no les coloqué un precio y de esa manera me va super bien.
Con lo que recaudo me es suficiente para cubrir todas mis gastos y ahorrar algo de plata para seguir viajando.
Así que a los que tienen ganas de hacerlo, pero no saben si resultará, les digo: ¡Anímense! Todo es posible si se hace con amor y sobretodo voluntad. Siempre hay que confiar en uno mismo y apostar a lo mejor.
Espero que les haya gustado el post, les dejo debajo una foto de los poemarios y quizás luego agregue alguna mía en acción (ja ja). ¡Saludos y gracias!
Cuando comencé mi viaje, este mi primer viaje por Latinoamérica, traía dinero conmigo, producto de haber trabajado todo el verano para conseguirlo. Pero el dinero se acaba rápidamente si no tienes una manera de hacerlo mientras estás viajando. Es entonces que decidí empezar a trabajar para conseguir algo de dinero y continuar mi viaje.
Algo que les sucede a muchos viajeros inexpertos, como en este caso a mí, es esperar a que el dinero se acabe para por fin animarse a salir a buscarlo; y la calle es la mejor opción para quienes no les interesa la burocracia, los trabajos formales y mal pagos, etc. (capitalismo), como dice un gran amigo viajero: -"La plata está en la calle".
Luego de evaluar las infinitas formas que tienen los viajeros de hacer dinero, solo me interesaban aquellas que involucraban una creación propia. En esta categoría estaban: malabares, macramé, comida, cosméticos naturales y música. Por mas que lo intenté nunca pude aprender malabares, el macramé fracasó antes de intentarlo, y no contaba con las herramientas necesarias para hacer música en la calle.
Ya en Chile comencé a vender "Queques", lo que en Uruguay llamamos tortas dulces o magdalenas, sí ambas. Los queques u otras comidas o dulces son un buen negocio para quienes les gusta la cocina y cuentan con un espacio para la producción; pero no era mi caso, así que no estuve mucho tiempo haciéndolo.
También estuve haciendo cremas artesanales para la piel con ingredientes naturales, algo que me gusta hacer pero necesito una cocina, herramientas y tarritos para colocarlas, y no siempre contaba con ello.
Fue entonces cuando pensé sobre qué podía hacer para ganar dinero con algo que realmente me gustara; y ahí estaba, y era una gran idea con mucha incertidumbre.
Sin pensarlo demasiado, tomé los poemas que más me gustaban y armé un librillo pequeño, el cual iba a vender en la calle.
Si bien no soy escritora de profesión, la poesía es algo que me interesa mucho, así como todas las formas de expresión artística; un día comencé a escribir pequeños poemas, sin saber que seguiría haciéndolo por mucho tiempo.
Al principio no creía que a las personas les pudiera gustar lo que escribía, aunque el tiempo y los hechos, me demostraron lo contrario.
El librillo, sería un poemario, con aproximadamente 10 poemas o más, y debía tener un nombre.
Concluí que el poemario llevaría 12 poemas, en un orden estratégico, y se llamaría La vida misma.
Ya con el librillo armado, hice muchas copias y salí a ofrecerlo a la calle, pero aún faltaba algo: ¿cuánto iba a cobrar por él?
En perú la moneda es el sol peruano y se me ocurrió que podía venderlos a un precio determinado, aunque ya con los libros en mano, decidí primero ofrecerlos a voluntad para ver la recepción de las personas. Llevaba 15 libros, que en una hora mas o menos se habían acabado. Eso me dió ánimos para seguir haciéndolo. El siguiente día llevé 20, y también todos fueron vendidos, luego 30 y ahora vendo diariamente aproximadamente 40 librillos entre dos y tres horas. La voluntad de las personas de Perú ha sido mejor de lo que esperaba, por ese motivo después de to
Con lo que recaudo me es suficiente para cubrir todas mis gastos y ahorrar algo de plata para seguir viajando.
Así que a los que tienen ganas de hacerlo, pero no saben si resultará, les digo: ¡Anímense! Todo es posible si se hace con amor y sobretodo voluntad. Siempre hay que confiar en uno mismo y apostar a lo mejor.
Espero que les haya gustado el post, les dejo debajo una foto de los poemarios y quizás luego agregue alguna mía en acción (ja ja). ¡Saludos y gracias!
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Sigo
Algo en mí se ha quebrado
se quiebra cada vez
que escucho esas palabras.
Pero aunque roto
sigue latiendo
sigue soñando.
Aunque efímero
sigue viviendo
sigue creciendo.
Y será bueno
para todos
y para mí.
se quiebra cada vez
que escucho esas palabras.
Pero aunque roto
sigue latiendo
sigue soñando.
Aunque efímero
sigue viviendo
sigue creciendo.
Y será bueno
para todos
y para mí.
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